No es la misma decisión: un piso da a un descansillo y un chalet da a la calle. Cambia lo que hay que proteger y lo que se nota cada día.
En piso: ruido, vecinos y ajuste
La puerta da a una zona común, así que lo que más se nota es el aislamiento acústico y el ajuste del cierre: ruido del ascensor, voces, corrientes del portal. Ahí un buen sellado vale más que un extra de cerradura.
En chalet: acceso directo desde la calle
La exposición cambia: la puerta se ve desde la calle y puede pasar tiempo sin nadie en casa. Aquí pesan más la cerradura, los refuerzos, el anclaje al muro y, si te interesa, el control de accesos.
Qué modelo encaja en cada caso
En un piso con portal, Defender (35 dB) cubre bien la mayoría de casos. En un chalet merece la pena Defender Plus (38 dB y más puntos de cierre). Si quieres abrir sin llave o controlar quién entra, Defender Domotic (40 dB).
Lo que no cambia
En los dos casos manda la instalación. Una puerta RC3 mal anclada pierde buena parte de su resistencia, así que conviene medir el hueco y revisar el estado del muro antes de fabricar.