Una puerta acorazada no necesita un mantenimiento complicado, pero sí dos revisiones al año y algo de sentido común. Esto es lo que puedes hacer tú y lo que debe hacer un técnico.
Cada seis meses
Una revisión rápida evita casi todos los problemas:
- Engrasar bisagras y cerradura con lubricante seco
- Comprobar que la hoja no roza al cerrar
- Revisar juntas y cortavientos inferior
- Limpiar los carriles y comprobar el cierre de los bulones
Una vez al año
Ajuste de bisagras si la hoja ha cedido y revisión del cilindro. En viviendas de costa conviene mirar los herrajes por la salinidad y, si la puerta es Domotic, comprobar la batería del sistema.
Señales de que algo va mal
Roce al cerrar, holgura en la hoja, ruido en la cerradura o una junta despegada. Cualquiera de estas cosas se corrige en una visita corta si se atiende a tiempo.
Lo que no debes hacer
No pintes la cerradura, no fuerces la llave y no desmontes el escudo. Las tres cosas pueden anular la garantía y, en el caso del escudo, dejan la puerta peor protegida que antes.